Uso de la IA generativa en tareas de malware reversing: defensa.
La inteligencia artificial generativa ha comenzado a ocupar un lugar relevante en el análisis de malware, especialmente como herramienta auxiliar para las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en su lucha contra el cibercrimen organizado. La creciente sofisticación de las amenazas, como el ransomware y otros tipos de malware, ha desbordado los enfoques tradicionales de ciberseguridad. Aquí es donde la IA puede marcar la diferencia: no como una solución mágica, sino como un catalizador para acelerar y mejorar la capacidad de respuesta.

En la siguiente tabla puedes ver las dos muestras de malware más populares estos días, y sí, su target principal son los terminales móviles que es donde lo llevamos todo.
| Nombre del Malware | Descripción | Método de Propagación | Recomendaciones | Fuente |
|---|---|---|---|---|
| ToxicPanda | Troyano bancario que afecta dispositivos Android, intercepta contraseñas OTP y roba información confidencial. | Phishing y smishing a través de correos o SMS maliciosos con enlaces a páginas falsas. | Descargar apps solo desde Google Play. | SER Madrid Sur |
| BadBox | Malware preinstalado en dispositivos Android, evade autenticación de dos pasos, comete fraudes publicitarios y controla dispositivos para ataques DDoS. | Insertado en el dispositivo antes de salir de fábrica; se activa al conectarse a Internet. | Desconectar y desechar dispositivos afectados. | AS |
| Aplicaciones espía | Doce aplicaciones en Android que graban conversaciones y realizan actividades invasivas en segundo plano. | Descargadas desde Google Play y otras fuentes mediante estafas románticas y phishing. | Evitar descargar aplicaciones desconocidas; desinstalar las apps identificadas. | HuffPost |
Imagina que la IA generativa actúa como un «asistente incansable» en el laboratorio de análisis de malware. Puede desofuscar código malicioso, generar firmas de detección y predecir cómo ciertas piezas de software podrían comportarse en entornos específicos. Este enfoque no solo alivia a los analistas de tareas repetitivas, sino que también les permite centrarse en los puntos críticos de una amenaza. Por ejemplo, una IA puede simular cómo mutará una familia de malware frente a diferentes contramedidas, ayudando a anticipar los movimientos de los atacantes. Y es que hay que señalar que el malware está preparado para no «detonarse» en un entorno que sea detectado como entorno de análisis.
En lo que respecta a malware especialmente orientado a PC, las muestras más relevantes a fecha de hoy, podemos considerar que son las que se presentan en la siguiente tabla (según https://cybersecuritynews.es/estas-son-las-diez-familias-del-malware-mas-activas-en-espana-actualmente ):
| Nombre del Malware | Descripción | Método de Propagación | Recomendaciones |
|---|---|---|---|
| Formbook | Infostealer que roba credenciales, captura pantallas y registra pulsaciones de teclado. | Campañas de phishing con archivos adjuntos maliciosos. | No abrir archivos adjuntos sospechosos, utilizar software de seguridad actualizado. |
| Remcos | Troyano de acceso remoto (RAT) que evade el UAC de Windows para controlar sistemas. | Documentos de Office maliciosos enviados por correos de spam. | Bloquear macros de documentos y analizar adjuntos antes de abrirlos. |
| NanoCore | RAT activo desde 2013, utilizado para espionaje corporativo y robo de información confidencial. | Phishing y sitios web comprometidos. | Configurar firewalls y sistemas de detección de intrusos. |
| Qbot | Troyano bancario que incluye capacidades de robo de credenciales y distribución de ransomware. | Correos electrónicos de phishing y exploits en software vulnerables. | Parchear vulnerabilidades de software y evitar enlaces sospechosos en correos. |
| Emotet | Troyano que ha evolucionado a una plataforma de distribución de otros tipos de malware, incluidos ransomware. | Correos de phishing con enlaces o adjuntos maliciosos. | Analizar correos antes de interactuar con ellos y usar protección antimalware. |
Otros: CloudEye, NJRat, AgentTesla, Mirai, Phorpiex, AsyncRat…
Además, hay algo fascinante en cómo estas tecnologías pueden modelar comportamientos maliciosos. Con las herramientas adecuadas, se puede «entrenar» a una IA para que detecte patrones de ataque emergentes antes de que las fuerzas tradicionales lo hagan. Es como dotar a los investigadores de una lente que amplifica lo invisible, algo especialmente útil cuando se enfrentan a mafias transnacionales que trabajan con recursos casi ilimitados. Y no se trata solo de detección; la IA puede incluso colaborar en la construcción de contramedidas, desarrollando parches y soluciones personalizadas en tiempo récord.
Sin embargo, no todo es prometedor. Existe el riesgo real de que estas tecnologías sean una espada de doble filo. Los mismos algoritmos que facilitan la defensa también pueden ser usados para la ofensiva, ya sea para generar malware más evasivo o para diseñar ataques que burlen herramientas de detección actuales. Y aunque parezca una paradoja, la dependencia excesiva de la IA podría convertirse en un problema. Si se automatiza demasiado, se corre el riesgo de perder el criterio humano, que sigue siendo insustituible en contextos donde la intuición y la experiencia marcan la diferencia.
Por otro lado, la implementación de estas tecnologías plantea desafíos estratégicos. No es suficiente desplegar una IA generativa; también hay que formar a las personas que la manejarán, desarrollar protocolos claros para su uso y establecer marcos éticos sólidos que guíen su aplicación. El análisis de malware no es solo un ejercicio técnico, sino también un campo en el que se cruzan privacidad, legalidad y soberanía digital.
A pesar de todo, la idea de utilizar IA generativa para combatir el cibercrimen organizado no solo es viable, sino necesario. Estas herramientas no reemplazan a los analistas humanos, pero los potencian, les dan la ventaja que necesitan para enfrentarse a amenazas cada vez más rápidas y letales. Es una carrera en la que cada segundo cuenta, y donde la IA podría marcar la diferencia entre contener un ataque o permitir que paralice infraestructuras críticas. En última instancia, el éxito dependerá de cómo se integre esta tecnología en las operaciones y de si somos capaces de equilibrar su poder con la responsabilidad de usarla de forma ética y estratégica.